Mindfulness (8) – activando los 5 sentidos

Arbolmind

La vista – seguramente ya has comprobado lo distinto que puede ser ese camino que normalmente recorres conduciendo cuando vas de copiloto o andando.

Para realmente ver – no solo mirar – a veces hay que volver a descubrir intencionadamente y prestar atención especial a las cosas… como si las vieras por primera vez. Las personas que tienen niños pequeños cuentan con una ayuda fantástica para redescubrir las cosas que ya resultan tan cotidianas. Los cambios estacionales en la naturaleza también son una buena ayuda; de repente un día ves el árbol que está en la entrada de tu calle porque sus hojas han cambiado de verde a amarillo o un día te fijas en la plantación en la esquina del jardín porque han aparecido las flores azules de primavera,…

Hay tantas cosas bonitas a nuestro alrededor – solo hay que verlas para sentirse sobrecogido por la belleza que siempre está allí.

A mi me apasionan los árboles. Pueden tener mil formas y tamaños pero siempre me parecen perfectos – en equilibrio. A veces, cuando necesito ver no solo mirar, me siento fuera y me concentro en un árbol quitando, en la mente, todo el alrededor. Veo el contorno, el color, el tamaño, cada rama, la textura del tronco, las partes que se mueven por el viento,… Encuentra el objeto que a ti te llama la atención y pruébalo – puede ser un edificio, un coche, una flor, un bolígrafo,…

7 pensamientos en “Mindfulness (8) – activando los 5 sentidos

  1. Un octavo lunes lleno de posibilidades. ¿Sabes que desde que era pequeña me parecía que los arboles contaban su historia en cada rugosidad, en cada curva retorcida de su tronco? Los que más me gustaban eran los más viejos y cansados. Pensaba: “cuántas personas se habran apoyado en él y cuantas historias habrán conocido”. Gracias, Anna, por haberme traido de nuevo ese recuerdo 🙂

  2. También soy una enamorada de esos seres vivos tan maravillosos que son los arboles.
    Tengo la suerte de poderlos ver todos los días pero hace tiempo tenia que salir de Madrid para verlos a ellos y la naturaleza que los rodea.
    Además me ocurría una cosa curiosa, cuando pienso en ellos me recorre una sensación de felicidad.
    Aún me pasa muy a menudo.
    También me ocurre con otras cosas, no solo vivas, verlas no solo mirarlas.

    • Si, los árboles tienen un alma especial… Te acuerdas, Pilar, que te conté que en mi viaje de Islandia tenía una sensación como de falta sin saber porque – hasta que entendí que echaba de menos a los árboles.

  3. No creéis que eso en realidad nos pasa a todos.
    Solo que estamos demasiado ocupados como para detenernos a pensarlo.
    Cuando le contamos a alguien, por ejemplo, que hemos estado un día en el campo y los detalles de como estaba de bonito…. si lo observáis veréis que a nuestro interlocutor “siempre” se le escapa una leve sonrisa. Supongo que ahí es cuando aflora en esa persona algún recuerdo y siempre, seguro, están ellos, los arboles.

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