“Hacerse el sueco”

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Hay muchas explicaciones distintas sobre el origen de esta expresión. Una de ellas cuenta que viene de la frase francesa “Faire la sourde oreille” (Hacer oídos sordos) y proviene de los intentos infructuosos de Napoleón de negociar con los diplomáticos suecos, quienes fingían no entender nada para evitar hacer tratos con el emperador.
Otra explicación se remonta al siglo XIX y a los marineros suecos que llegaban a puertos andaluces en busca de vino o aceite y decían a todo que sí aunque en realidad no entendían ni una palabra en español.
También he oído que “hacerse el sueco” viene de que durante una guerra los ingleses izaron la bandera sueca en sus embarcaciones para evitar ser atacados por los españoles.
Otras fuentes dicen que el dicho no tiene nada que ver con los habitantes de Suecia sino a un Zueco; zapato de madera o soccus que era el calzado utilizado en el teatro romano por los cómicos.

Sinceramente “hacerse el sueco” es una expresión que me gusta – independientemente del orígen que tenga – hay situaciónes en que es estupendo poder “hacer oídos sordos” …