SOLO HAY QUE MIRAR PARA VER

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Soy un “cazaimágenes”.

Me paso el día buscando imágenes; móviles, estáticas, con sonido, con olor,… Observo el equilibrio el color, la composición, la luz, el contraste, el calor…

Las instantáneas que encuentro me ayudan a estar presente en el momento. Me concentro en el aquí y ahora intentando grabar lo visible y lo invisible para guardarlo en mí y, aunque son imposibles de compartir, creo que llegan a formar parte de mi ser y se reflejan a mi alrededor si las llevo conmigo en forma de tranquilidad.

Me cuesta un poco explicarlo pero esta forma de estar me da paz en el ser

Ser “cazaimágenes” me hace sentir más viva.

Me enriquece.

 

Mindfulness (16) – un premio

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Llevo varios meses escribiendo sobre Mindfulness porque siento mucha necesidad de compartir mi experiencia.

Empecé, hace un año mas o menos, haciendo unos ejercicios que me inventaba porque me sentía injustamente infeliz – quiero decir que mi vida era realmente todo lo que siempre había soñado y aun así la melancolía y el típico bajón me dominaba. Los ejercicios consistían en todos los días agarrar un momento y realmente prestarlo atención – escribiendo, sintiendo, saboreando, hablando… (Yo, personalmente, me concentraba en momentos buenos ya que necesitaba dar más importancia a lo positivo para redirigir y ver nuevos caminos en cuanto a mi forma de pensar.)

Un día, escuchando la radio, alguien habló de Mindfulness y me dio un nombre y un “método” a lo que yo practicaba por mi cuenta y me hizo creer todavía más en el poder de vivir la vida sintiendo la felicidad simplemente tomando la decisión.

No fue fácil pero sencillo. Me cambió el día a día. Cambió mi forma de pensar y mi forma de dar mas o menos prioridad e importancia a las cosas. De saber dejar volar un pensamiento que antes se perdía dando vueltas en mi cabeza haciendo mas daño que bien.

Muchas veces necesitamos una mano que nos guía para dar el primer paso y me gustaría estrechar esa mano a la persona quien lo necesite. Por muy pequeño que sea ese paso si es en la dirección correcta la misma atracción de la luz atrae tan fuerte que la inercia te lleva. La recompensa es muy grande.

 

Último día de mar…

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…este año y – por su puesto – este día se me ha ido torciendo muy poquito a poco desde por la mañana. Es típico, ¿no? Cuanto más espero y quiero aprovechar el tiempo más me cuesta disfrutar.

¿Será porque tengo tantas expectativas que se me tuerce la vista y cada cosita que no cuadra con mi imagen ya creada en mi cabeza me molesta exageradamente? ¿Será que la melancolía que siento, por dejar este lugar – si fuera por mí y mi ego viviría aquí siempre, proyecta una sombra que afecta a las cosas y personas a mi alrededor? ¿Será pura coincidencia y el levante tan fuerte?

¿Qué pensáis – cuánto depende de ti y de tu actitud si el día sale perfecto y cuánto marca el entorno y el aire?

Aquí, tarde por la tarde, suele cambiar el viento o parar, así que, esperando… y haciendo maletas.