el mayor regalo

Yo crecí en el campo con muy pocos niños a mi alrededor. Pasaba el día (bastante) sola en el medio de la (casi) nada pero no recuerdo sentirme sola jamás – no recuerdo sentirme aburrida nunca…

Verntana1

Pasaba el día en mi cuarto dibujando, cortando, pegando,… o en el taller de mi padre serrando, clavando, pintando,… o el bosque cavando, construyendo, descubriendo,…

Mi creatividad no veía obstáculos.

Mi imaginación no tenía límites.

El mayor regalo que me hayan podido dar jamás, consciente o inconscientemente, fueron esos años en mi infancia en los que el tiempo y el espacio era mío – esos años me dieron herramientas que siempre llevo conmigo…

Regálales a tus hijos tiempo para ser Creativos

Ser creativo es mucho más que pintar y hacer manualidades – yo creo que es, sobre todo, buscar y encontrar soluciones. Soluciones en la vida en general; en la casa, en el trabajo, en relaciones,… Soluciones a rotos, a ocupación, a necesidades materiales, a organización, a soledad,…

La creatividad ayuda a siempre ver una puerta abierta.

La manera de regalar la virtud de la creatividad a nuestros hijos es justo lo contrario a los mil y un juguetes terminados y de la constante compañía y eterna actividad.

Darles herramientas para crear puede ser por ejemplo clavos martillo, plastelina, palos, piedras,… pero sobre todo tiempo.

Hoy en día está tan de moda el “slow life” para los adultos pero – ¿y para los niños?

Regálales tiempo para “aburrirse” – para estar a solas. Regálales tiempo para necesitar crear.

Regálales tiempo para aprender a disfrutar de crear – de ser creativos – de encontrarse las puertas abiertas.

La magia de la Inspiración

 

Hay días que me siento, cómoda, con tiempo, con deseo de escribir, pero mi mente está tan blanca como la hoja que tengo delante.

Desconcertada.

Blanca pero para nada vacía – al revés. La sensación es que hay demasiado jaléo en la cabeza para poder agarrar una idea concreta. No huelo la flor porque en el campo hay miles de flores.

Desesperación.

Me estresa muchísimo – no porque tenga obligación o algún “dead line” – simplemente porque realmente quiero escribir… y sé que lo único que puedo hacer es esperar…  Esperar a que encuentre la Inspiración o que ella me encuentre a mi.

Me consuela saber que siempre está por allí – volando tranquilamente esperando que alquien la inspire…

Inspiración.

 

Mientras tanto busco algo en que concentrarme dando trabajo a mis manos o me doy un buen paseo comiendo oxígeno a bocados…

Inspirando.

El árbol coge aire…

…después de varios meses de aparente dormir, parado en su tiempo. Observo las yemas que están a punto de romperse y a partir de ese instante la energía en transformación es tan intensa que casi se puede notar vibrar el aire.

A veces me quedo mirando una hojita verde claro y brillante o una flor rosita esperando esperanzada de poder ver un mínimo movimiento ya que al acostarme hay una vida abierta donde por la mañana había solo intención e inspiración. Pero este despertar, este revivir o renacimiento tan preciso, tan perfecto es demasiado lento y en su prisa y fuerza por respirar.

Primavera.

“Todo el tiempo del mundo”

significa, para mi, toda mi vida.

Ni más ni menos – mi eternidad –  es una dimensión que entiendo y que soporto.

No sé si viviré cincuenta años más o diez pero tengo

todo el tiempo del mundo” para vivir mi vida.

Mi Tiempo Mío

“La carencia de tiempo libre potencia la incidencia de patologías como la ansiedad y el estrés.” KitKat

Corro para ver…

Corro para ser…

Corro para respirar…

Corro para llegar…

Corro… para no tener que correr…

Mil veces habré dicho “no tengo tiempo”, “me faltan horas”, “ojalá pudiera… pero no puedo”… Mil veces habré oído las mismas frases de otras personas… No es solo un decir o una escusa sino que la sensación es real. En algún momento he entrado en la dinámica de dejar que el tiempo se me escapara. Este verano me encontré con una amiga, escritora y alma solidaria, que hace unos años dejó la capital y se fue a vivir en las afueras de Sevilla y me dijo que lo que más aprecia de ese cambio es que ahora su vida tiene meses, los meses tienen semanas, las semanas tienen días y los días tienen horas. Mi hizo reflexionar sobre el tiempo. Llevo años persiguiendo mi tiempo – muy consciente de ello y practicando mindfulness – pero aún así tengo la sensación de correr detrás… haciendo un montón de cosas pero nunca suficientes. Después de varias semanas regando esa semillita que me sembraron las palabras de mi amiga en mi mente he decidido ser otra vez responsable dueña de mis horas y de mis días. He empezado con el ejercicio de darme pequeños “ratos de Kit-Kat” – pausas energéticas para focalizar y reflexionar y estar conmigo. Otro ejercicio muy bueno es nunca decir a nadie la típica frase de que no tengo tiempo. No hay argumento para no disponer – por supuesto sin ser egoísta para nadade mi tiempo que es mi vida.