Hay mil maneras de besar la Tierra

Acariciar la hierba del prado.

Ver el orgulloso color de la flor.

Beber el agua del riachuelo.

Escuchar el vuelo del abejorro.

Nombrar cada pájaro.

Tocar el tronco del árbol.

Sentir el calor del sol.

Dar la cara al viento.

Dejar la tierra respirar contigo.

                                    Hay mil maneras de vivir la vida…

Guía de Vida

Todo lo que hago – pintar, diseñar y crear joyería, escribir – tiene sus raíces en el profundo respeto y amor hacía la Naturaleza.

DSC_0012El amuleto “Guía de Vida” es un reloj de pulsera reciclado que, en vez de una maquinaria que nos indica el tiempo que pasa y que queda, lleva una miniatura de acuarela. Una pequeña pintura, original y única, que recuerda – a través de tu voluntad – el camino a seguir por el bien de nuestro futuro y el de las grullas… y el de los mares… y el de este planeta… Una pequeña imagen que ilumina , a través de tus ojos, el camino a seguir por la vida – para la vida.

Cada uno de nosotros forma un pequeño eslabón en la cadena que ancla la vida a la tierra y la solidez o la fuerza de esa cadena está en el corazón en cada uno de nosotros.

 

Disponibles en la tienda online.

SOLO HAY QUE MIRAR PARA VER

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Soy un “cazaimágenes”.

Me paso el día buscando imágenes; móviles, estáticas, con sonido, con olor,… Observo el equilibrio el color, la composición, la luz, el contraste, el calor…

Las instantáneas que encuentro me ayudan a estar presente en el momento. Me concentro en el aquí y ahora intentando grabar lo visible y lo invisible para guardarlo en mí y, aunque son imposibles de compartir, creo que llegan a formar parte de mi ser y se reflejan a mi alrededor si las llevo conmigo en forma de tranquilidad.

Me cuesta un poco explicarlo pero esta forma de estar me da paz en el ser

Ser “cazaimágenes” me hace sentir más viva.

Me enriquece.

 

el mayor regalo

Yo crecí en el campo con muy pocos niños a mi alrededor. Pasaba el día (bastante) sola en el medio de la (casi) nada pero no recuerdo sentirme sola jamás – no recuerdo sentirme aburrida nunca…

Verntana1

Pasaba el día en mi cuarto dibujando, cortando, pegando,… o en el taller de mi padre serrando, clavando, pintando,… o el bosque cavando, construyendo, descubriendo,…

Mi creatividad no veía obstáculos.

Mi imaginación no tenía límites.

El mayor regalo que me hayan podido dar jamás, consciente o inconscientemente, fueron esos años en mi infancia en los que el tiempo y el espacio era mío – esos años me dieron herramientas que siempre llevo conmigo…