Seguir la luz

Media hora de paseo por el bosque tiene un efecto, científicamente comprobado, benéfico sobre nuestra salud y, especialmente, sobre los signos de estrés.

 

Aparte del paseo matutino que doy todas las mañanas, este fin de semana me he dado un paseo lento al atardecer. Un “paseo de lujo”; sola – bueno, con la perrita Mona por supuesto, despacio y sin tener el camino decidido antemano.

Ayer intenté concentrarme especialmente en la luz – los reflejos en los charcos, las mil sombras redondas de las bellotas caídas por el camino, en las pequeñas gotas iluminadas en la hierba…

De vez en cuando mis pensamientos se me escapaban a asuntos que llevan tiempo ron-roneando en mi cabeza – las típicas cosas que no te dejan dormir – pero durante estos “paseos de lujo” obtienen otro color, otra transparencia, y me dejan ver la luz en mi camino…

Estudio de “El no árbol”

#peacefulness 2

Lunes – el primer día del resto de tu día y presento un reto para el comienzo de la semana …o a lo mejor prefieres dejarlo para el fin de semana porque es cuando tienes más posibilidad de encontrar un momento solo para ti…

Lo único que necesitas es papel, lápiz y 5 minutos.

Cada árbol es único. Cada día, desde que brotó, le ha influido en su forma de crecer – el viento, una tormenta, el sol, un corte, un nido de pájaro, la sombra de otro árbol…

Si tienes un árbol fuera de tu ventana, en tu jardín o en una foto o un cuadro míralo – pero no demasiado bien… porque quiero que dibujes lo que no es el árbol. En vez de fijarte en el tronco y las ramas quiero que te concentres en los espacios entremedias.

De esta forma vas a dibujar lo que realmente ves – no lo que tu cabeza dice que ves basándose en la experiencia y tu memoria del substantivo “árbol”.

Este ejercicio obliga tu mente a estar presente y solo pensar en lo que ves…

Después de la tormenta

#peacefulness 1

 

El amanecer es largo hoy – a la luz le cuesta atravesar la manta de niebla, que cubre prados como una nube terrestre, para recuperar su espacio después de oscura noche de tormenta.

El día aguanta la respiración otro momento dando una oportunidad al campo para volver a encontrar su contorno – sus sombras y matices.

Espero a que se levante el telón y abro la puerta al otoño. Inspiro el olor tan típico de lluvia y tierra. Veo que las hojas de las moreras se han vuelto amarillas y los petirrojos han cambiado su canción.

Te invito a que, después de leer mis pequeños textos, intentes describir tu “este momento” de la misma forma, fijándote en colores, sonidos y olores. No hace falta escribir …simplemente sentir.

Peacefulness

El otro día mencioné mi “peacefulness” – la conciencia en el momento y el estar que me ayudó (y me sigue ayudando) a recobrar y vivir un equilibrio anímico sano en mi día a día.

Mi intención con este blogg – aparte de enseñar mi trabajo – es ayudar a sentir “peacefulness” compartiendo pequeñas palabras, historias y “haceres”. He pensado compartir aquí cada lunes – para un buen comienzo de la semana – un pequeño ejercicio o truco para descansar un omento en el estar… el bienestar.

La parte más importante es volver a ver los pequeños detalles que nos rodean como si fuera por primera vez – tanto cosas muy concretas – físicas – como sensaciones.

Entiendo que cada uno tiene que encontrar una herramienta cómoda para trabajar – las mías son sin duda la pintura y la escritura. El escribir poesía y pequeñas reflexiones me obliga a concentrarme justo en eso – en sentir hasta que pueda describir en palabras lo que siento.

He escrito poesía desde hace mucho tiempo – siempre para mi misma – hasta que pensé que compartir daría otro sentido a lo que estaba dedicando ya bastante tiempo. Cuando comparto lo que escribo quiero dar un momento de “peacefulness”.

Leer un poema requiere lectura lenta, pide reflexión e implica a todos los sentidos – a cambio te regala un momento de sensaciones y paz. Un instante como una “semilla” antiestrés que, si lo riegas a diario, crecerá al árbol de la felicidad – el árbol de la vida.

 

Porqué tan pequeño?

Mucha gente me pregunta porqué pinto tan diminuto…

 

Lo de pintar miniaturas surgió porque ;  

llevaba un tiempo sin coger un pincel  –  entre mis dos niños pequeños y el taller de joyería de plata no me sobraba mucho tiempo… Todo en mi vida iba fenomenal pero, sinceramente, no me encontraba muy bien lo cuál me provocaba cargo de conciencia porque debería de sentirme feliz… y sonreír y…    Tuve la sensación que la vida me llevaba por delante…      

Un fin de semana iba a hacer una escapadita a Estocolmo para visitar a mi hermana pequeña que se acababa de comprar un piso y quería regalarla algo mío y pensé pintar algo. Se lo comenté a mi madre y me dijo “Que sea algo pequeño porque su piso es minúsculo.” Pinté una cosa muy pequeña y la experiencia me llenó en muchos sentidos…

Pintar miniacuarelas (pintar y crear en general) es una forma de mindfulness muy parecido a meditación – yo lo llamo peacefulness. Te tienes que fijar en los pequeños detalles que hacen la imagen y crea la sensación y el equilibro.

Pintar miniatura de acuarela para mi fue (o es) un reto no solo por el tamaño sino también por como pensar/como pinta. Antes siempre pintaba en acrílico y entonces empezaba con el fondo e iba creando la imagen poco a poco – los detalles, las figuras. Con la acuarela es al revés – cada detalle tiene que estar en mi cabeza desde el principio. Exige una concentración tremenda; primero porque no puedo dibujar antes lo que voy a pintar – la punta del lápiz no es suficientemente fina y además “ensucia” y segundo porque uso acuarela clásica que no tiene blanco… 

Ahora solo menciono las dificultades pero realmente estos obstáculos son los que hacen mi trabajo con los “tinys” tan especial. Me ayudó (y ayuda) encontrar esa energía vital que existe en simplemente estar en el momento – en la vida.

…un paseo largo reparador…

El flujo constante de noticias que cruzan el mundo, del que me cuesta alejar a pesar de no ver televisión, me inhibe y me contamina. Mi hipersensibilidad me  paraliza y lo ha hecho desde que era pequeña. Destrucción ambiental, hambre, opresión, enfermedad,… Siento todo como un peso enorme sobre mis hombros – demasiado pesado para llevarlo día a día.

Cuando me convertí en madre, hubo un momento en que tuve que tomar una decisión necesaria para poder ser la persona que quería ser – para ser capaz de sentir esa felicidad y equilibrio que debería…  No fue, para nada, tan fácil como puede parecer ahora cuando lo escribo. Tuve que volver a aprender a fijarme en esos pequeños detalles a mi alrededor que en algún momento dejé de ver. Poco a poco mi forma de pensar y sentir cambió. Al principio me constó mucho trabajo pero llegó un momento que simplemente estaba allí. La luz comenzó a entrar en mí. 

Tengo muchos trucos ahora que utilicé (y sigo manejando) que, si quieres, me encantaría compartir para que el oscuro otoño e invierno sean menos oscuros. Son pequeñas cosas fáciles que marcan gran diferencia.

Esta mañana di un largo paseo reparador, abriendo mis sentidos, llenando mi cuerpo de aire frío y luz matutina. Miré para ver y escuché escuchar y cargué mi mente con energía positiva – esa energía vital necesaria para ser la persona que quiero ser hoy.