18/10/19 …viernes!

¡Esta semana ha sido fantástica! (…y eso que nos ha llegado el otoño con frío y lluvia y eso, para la sueca más friolera del mundo, es duro…) He podido trabajar en el taller todas las mañanas y he podido pintar y escribir todas las tardes y noches – me ha cundido y me siento, a pesar de ser viernes, cargada de energía.

En el taller acabé otro anillo “Together” de cinco anillos finos juntados y me ha dado tiempo de empezar otro por encargo y uno nuevo de tres piezas.

He acabado una miniatura y he empezado una acuarela más grande – MUY grande para ser yo – y la verdad es que por ahora funciona… Espero poder enseñarlo pronto!

El trabajo creativo me llena tanto y la rutina me hace ahorrar esa energía positiva para más creatividad…

Sinceramente; tengo ganas de lunes…después de finde!!!

 

 

 

 

“together”

Esta semana he trabajado con un anillo nuevo que llamo “Juntos” / “Together” formado por cinco anillos finos de plata. Para mi ha sido importante encontrar la irregularidad en cada pieza para que el equilibrio final sera la más bonita – como en una relación de amistad o de amor!

 

A partir de la semana que viene estará disponible en la tienda online. 

 

Una imagen en plata, acuarela o palabras

Mi trabajo en el taller, con la joyería de plata, es realmente muy parecido a mi trabajo pintando o escribiendo – mi intención al crear es transmitir una imagen y una emoción.

Una imagen que llega al observador – que llega a emocionar, hacer sentir.

Mi reto es generar una sensación de armonía en la vida; en mente y mundo.

 

El prestar atención a los pequeños detalles y momentos ayuda a manejar las cuestiones grandes.

Hace algunos años pasaba por una época con la sensación de no vivir mi vida. Me sentía totalmente vacía a pesar de tenerlo todo. 

Vivía un sueño; tenía amor, casa, niños, jardín, trabajo,… y aún así me levantaba cada mañana deseando estar en otro lugar, en otro tiempo, en otro cuerpo.

Me pesaba el mañana y el ayer, la comida y la ropa, la cabeza, y los pies, las guerras y el cambio climático. Me ahogaba. Me paralizaba.

Necesitaba cambiar mi día a día – con o sin ayuda – para poder ser la persona, la madre y la compañera que quería ser. Tenía que cambiar mi actitud para no sentir el vértigo de perder los estribos…

A pesar de ser consciente de la importancia de la actitud en sí, el cambio no es nada fácil. Los pensamientos y las acciones son muy parecidos a los átomos y las moléculas (o iguales – al final somos parte del todo) – actúan por inercia buscando el camino y el movimiento que menos energía gasta.

Empecé a escribir. No fue el típico diario pero si escribía todos los días. Decidí ponerme horario y obligarme a escribir en el ordenador e incluso elegí el formato blog para sentir la “presión” de lectores – crear compromiso – y mi reto era escribir algo positivo todos los días. Podía ser una reflexión mía, un sueño, un dicho que me gustaba, una foto bonita, un cuento,… algo.

Esto me hizo cambiar el foco poco a poco y con el tiempo noté como me levantaba por la mañana buscando bonitos imágenes, cazando bellos momentos,… mirando con otros ojos…

Estuve dos años así – todos los días – hasta que llegó un día que sentí que ya… Ya! …y cerré la puerta a ese zyber-espacio que había creado. Ya no lo necesitaba más. Ya podía ver las noticias en la tele sin hundirme, podría considerar lo que podría hacer yo por el medio ambiente sin sentirme abatida por la sensación de impotencia paralizante.

Ya podía y quería seguí mi camino y aplicar esa energía creativa y ese tiempo en mirar hacía otro paisaje.