…volar …velar

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La grulla representa, para mi: fuerza, esperanza y empatía.

Fuerza; la grulla habita la tierra desde hace 55 millones de años y ha sido representada en pinturas y textos de aprox. 7.000 años a.c.

Dos veces al año vuela hasta 4.000 km a una altura de 9.000 metros.

Esperanza; dos veces al año – todos los años – pasa por encima de mi casa anunciando cambio/avance y siento alivio. Pase lo que pase vuela muy por encima sin cambiar el rumbo – sin ser influida por tendencias o fronteras.

Empatía; vuelan en grupos más o menos grandes y nunca jamás dejan a un individuo detrás. Las grullas se comunican con más de 90 gestos y sonidos.

Cada uno de nosotros forma un pequeño eslabón en la cadena que ancla la vida a la tierra y la fuerza de esa cadena está en el corazón en cada uno de nosotros. La imagen de la grulla me recuerda el camino a seguir por el bien de nuestro futuro y el de los mares… y el de este planeta…

El camino a seguir por la vida.

 

 

un amuleto guía

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– un antiguo reloj que, en vez de una maquinaria que nos indica el tiempo que pasa y que queda, lleva una miniatura de acuarela de una grulla que ilustra nuestro camino a seguir por el bien de nuestro futuro y el de las grullas… y el de los mares… y el de este planeta… El camino a seguir por la vida.

Cada uno de nosotros forma un pequeño eslabón en la cadena que ancla la vida a la tierra y la fuerza de esa cadena está en el corazón en cada uno de nosotros.

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tormenta y calma

Este fin de semana me ha llenado tormenta y calma. He disfrutado del fuerte viento tirando de mi pelo y de mis pensamientos, del cielo espectacular de tormenta dando un tono mágico al campo. También he disfrutado de momentos delante de la chimenea con olor a encina y marshmello, de ratos con niños y un puzzle interminable y, como no, con la acuarela.

 

VACACIONES!

Desde hoy hasta el 15 de julio cierro el taller – puedo recibir pedidos a través de mi tienda online pero los enviaré todos a partir del día 16 de julio (urgente). Si alguien quiere contactar conmigo mándame un mensaje a mi cuenta de instagram: @annaastrom_art , donde atiendo personalmente – siempre.

Os deseo todos un fantástico verano lleno de sol, familia, paseos, descanso, lectura,… todo eso que nos recarga energía!

El prestar atención a los pequeños detalles y momentos ayuda a manejar las cuestiones grandes.

Hace algunos años pasaba por una época con la sensación de no vivir mi vida. Me sentía totalmente vacía a pesar de tenerlo todo. 

Vivía un sueño; tenía amor, casa, niños, jardín, trabajo,… y aún así me levantaba cada mañana deseando estar en otro lugar, en otro tiempo, en otro cuerpo.

Me pesaba el mañana y el ayer, la comida y la ropa, la cabeza, y los pies, las guerras y el cambio climático. Me ahogaba. Me paralizaba.

Necesitaba cambiar mi día a día – con o sin ayuda – para poder ser la persona, la madre y la compañera que quería ser. Tenía que cambiar mi actitud para no sentir el vértigo de perder los estribos…

A pesar de ser consciente de la importancia de la actitud en sí, el cambio no es nada fácil. Los pensamientos y las acciones son muy parecidos a los átomos y las moléculas (o iguales – al final somos parte del todo) – actúan por inercia buscando el camino y el movimiento que menos energía gasta.

Empecé a escribir. No fue el típico diario pero si escribía todos los días. Decidí ponerme horario y obligarme a escribir en el ordenador e incluso elegí el formato blog para sentir la “presión” de lectores – crear compromiso – y mi reto era escribir algo positivo todos los días. Podía ser una reflexión mía, un sueño, un dicho que me gustaba, una foto bonita, un cuento,… algo.

Esto me hizo cambiar el foco poco a poco y con el tiempo noté como me levantaba por la mañana buscando bonitos imágenes, cazando bellos momentos,… mirando con otros ojos…

Estuve dos años así – todos los días – hasta que llegó un día que sentí que ya… Ya! …y cerré la puerta a ese zyber-espacio que había creado. Ya no lo necesitaba más. Ya podía ver las noticias en la tele sin hundirme, podría considerar lo que podría hacer yo por el medio ambiente sin sentirme abatida por la sensación de impotencia paralizante.

Ya podía y quería seguí mi camino y aplicar esa energía creativa y ese tiempo en mirar hacía otro paisaje.

 

 

 

Hay mil maneras de besar la Tierra

Acariciar la hierba del prado.

Ver el orgulloso color de la flor.

Beber el agua del riachuelo.

Escuchar el vuelo del abejorro.

Nombrar cada pájaro.

Tocar el tronco del árbol.

Sentir el calor del sol.

Dar la cara al viento.

Dejar la tierra respirar contigo.

                                    Hay mil maneras de vivir la vida…

SOLO HAY QUE MIRAR PARA VER

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Soy un “cazaimágenes”.

Me paso el día buscando imágenes; móviles, estáticas, con sonido, con olor,… Observo el equilibrio el color, la composición, la luz, el contraste, el calor…

Las instantáneas que encuentro me ayudan a estar presente en el momento. Me concentro en el aquí y ahora intentando grabar lo visible y lo invisible para guardarlo en mí y, aunque son imposibles de compartir, creo que llegan a formar parte de mi ser y se reflejan a mi alrededor si las llevo conmigo en forma de tranquilidad.

Me cuesta un poco explicarlo pero esta forma de estar me da paz en el ser

Ser “cazaimágenes” me hace sentir más viva.

Me enriquece.